JACK ¨MEDIAS ROJAS¨.



HISTORIA // Octubre 2020.


Otra gran entrega de Toto Perfiter Muñoz. Una historia divertida y simple, pero llena de enseñanzas. Un ejemplo de cómo la pesca te acerca a otras personas y un recordatorio de que el acto de pescar es solo una fracción de la experiencia de vida que nos espera en cada salida.


Historia real, de hace algunos años ya. Cuando te toca ir a buscar un cliente nuevo al aeropuerto, siempre hay un halo de misterio y siempre hay una caja de sorpresas detrás de cada cliente pescador, y esta no escapa a la regla. Como guía tenés que estar preparado como un boy scout. Una suerte y mezcla de experto en relaciones públicas, cadete, traductor, recepcionista, chofer, guía, botero y amigo. La vida tiene de todo, pero la mente juega con estos primeros encuentros sorpresa. Podes sacarle la ficha al tipo que se baja del avión, y baja disfrazado de pescador, gorrita pesca anteojos camisa de pesca cañita traveller en mano o no. Y no necesitas un cartel con el nombre del fulano que vas a buscar. En este caso ya in situ, los parlantes anunciaban el arribo del vuelo desde Bs As al aeropuerto local y tenía que pescar a mi cliente. Cuando se abrió la puerta del salón de arribo, salió un tropel de turistas y todos apurados para tomar un transfer a sus destinos turísticos. Busque tranquilo con la mirada. Dentro del pasaje entero había dos grupos de pescadores disfrazados que se apresuraban a ir al río ya. No eran el target, gente grande, gente joven y al final del tropel un señor alto, ya mayor y calvo con unos Rayban clásicos, pantalones de vestir, blazer azul camisa, y una valija carrier moderna. No le di mayor importancia, nos cruzamos mirada y salió a paso tranquilo al Hall de recepción. Los otros grupos se apresuran a salir ya del aeropuerto. El tipo se detuvo a cuatro metros me miró y me dijo hi boss, soy Jack Medias Rojas. Mire para todos lados, me encaraba a mí. Supongo que se le perdió un angler, pero soy yo boss y se señalaba a sí mismo con una sonrisa franca. Soy Toto tu guía gusto en conocerte Jack, y estrechamos manos. Es un tipo alto, muy alto, impecablemente vestido, acento del este, muy agradable y educado. Y me dice aún falta equipaje boss. Traje una caña nueva. Miro el estuche, es una orvis, y me guiña un ojo, zero gravity mi amigo. Me cayó bien de entrada. Y me dice estoy de vuelta. I'm back boss. No me pregunto por la pesca, ni como estaba el río. Nada de eso. Y me dice vengo a aprender a pescar truchas, no sé si voy a pescar muchas, pero van a pasar susto cuando me vean, y seguro que sino pescamos, nos vamos a divertir o por lo menos el guía, creo. Un personaje me dije.

Llegamos a la hostería, almorzamos tarde, nos preparamos para ir pescar y todo fue un ritual parsimonioso, sin correr como es habitual. El tipo acompañaba chardonay con el almuerzo, luego pidió un café de postre y en el deck se fumó un cigarrillo. Parecía un tipo alegre. Me comentó que la hija le regaló la caña, el reel, el nuevo wader, etc. Luego me pregunta, cuando saldremos a pescar? En veinte minutos le dije. Te paso a buscar, cargo heladera, que tomás Jack? Tengo agua, cervezas, cocas, Sprite. Me dice; agua? Eso es para los fish, cervezas son del guía y las cocas, tiralas me dice. Ok le dije. Armamos la caña orvis con el batenkill, línea nueva de flote, se calzo los waders orvis y salimos para el pool de la tarde. Media hora después estamos a punto de pescar. Caña nueva, todo nuevo! me dije, es un principiante! Ya en la costa del río ato un parachute adams del 14, me mira risueño, me dice eso es micro fishing. Ja!

Le explico lo que vamos a hacer, son las 16.40 y hacen 30 grados de un principio de enero, no hay brisa y el sol rebota como una pelota gigante entre un azul eterno sin nubes y la meseta andina del valle del Malleo, enmarcado entre la Sierra del Mamuil al sur y el Tres Picos al norte. No vuela una mosca, no hay hatch. Pero le indico que haga un cast corto en la corredera baja al inicio de La Isla justo arriba del sauce de los Cormoranes. El tipo me mira y en un movimiento estudiado carga la caña y en un solo cast desenrosca los 9 pies de líder y deposita la mosca con la gracia de un súper caster. Aha me dice. Increíble cast, le digo. Me mira, suerte de principiante boss. Este tipo sabe pescar. Luego me diría que pescó salmones toda su vida pero ya no puedo hacerlo más, es muy duro para mí cuerpo ya. Así que vengo a pescar truchas. Al tercer tiro una linda arcoíris cerca de la costura de la corriente emerge apenas y sorbe con la delicadeza de una bailarina el parachute adams, fish on! Grito. La clava con maestría. Y así la tarde discurre y saca varias arcoíris en el agua movida, no hace falsos cast y carga la línea con maestría, no hace esfuerzos innecesarios y no pierde piques. Son las 7.30 y ya llevamos 10 truchas encopadas y aterrizadas, hace calor aún pero el sol comienza a aflojar. En un momento me pregunta hasta que hora pescamos. Le respondo hasta las 9.45. Y me pregunta y que tal es el hatch de última hora? Le respondo puede ser bueno muchas veces, pero a veces es una lotería. Continuamos pescando y la tarde avanza con esa luz única y mágica, refresca aún más la temperatura y las sombras avanzan en los meadows. Y en un momento determinado escucho una alarma que sueña, parece irreal, pero es una alarma y va en aumento, me quedo perplejo, entonces Jack, empieza a recoger sedal, y me dice son la 8 p.m. boss, mientas me pasa la caña y comienza a salir del río a paso firme. Que pasa le pregunto, con su caña en mis manos. Señor guía, la alarma dice que son las 8 p.m y es hora del gin tonic. Pienso en decirle que nos queda 1 hora y 45 minutos más de pesca. Y me dice, la pesca es una actividad civilizada, el hatch nocturno es el sueño alienado de un guía demasiado angurriento, nosotros somos muy civilizados y vamos por el gin tonic. El día fue ganado, muchas gracias boss. Ahora vamos a casa. En ese entonces yo tenía 38 años y Jack Medias Rojas 76. Lo guie hasta sus 84 años. Fue un grande siempre, de un humor fino y ácido pero jamás ofensivo, un caballero de cancha completa. Y amaba la pesca tanto como cualquier guía. Disfrutaba sus cigarrillos o un buen gin y los libros. Fue una bocanada de aire fresco, un alma joven en un disfraz viejo, como decía el. Fue un buen amigo y un buen tipo.



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